Y pensabas aquel día en detenerla…
Sin sospechar que lo habías hecho mucho antes
mi risa leve, la cercanía de tu respiración
como de piel nueva
que a veces pienso que me llega,
lo reconozco, si ya te confesé cosas peores
difíciles de digerir.
Nada más simple que dejar caerme
y sólo con la levedad de mi peso
a los pies de quien mira de soslayo
sin sentir nada.
Sin sospechar que lo habías hecho mucho antes
mi risa leve, la cercanía de tu respiración
como de piel nueva
que a veces pienso que me llega,
lo reconozco, si ya te confesé cosas peores
difíciles de digerir.
Nada más simple que dejar caerme
y sólo con la levedad de mi peso
a los pies de quien mira de soslayo
sin sentir nada.